Cualquier proceso de reforma, por sencillo que pueda parecer, debe estar precedido de una buena fase de análisis y planificación. Escoger el material constituye uno de los pasos más importantes a la hora de trazar un presupuesto y construir una buena estrategia decorativa. Los suelos laminados se han convertido en una de las opciones más populares de los últimos años pero, ¿a qué se debe?

A continuación repasamos cuáles son los principales beneficios de optar por este material. ¡Toma nota!

Permite emular con alta precisión todo tipo de materiales y acabados

Uno de los grandes potenciales que encierra el suelo laminado es su capacidad para mimetizarse con todo tipo de entornos y fórmulas decorativas. Aunque a menudo tienden a asociarse con la emulación de materiales como la madera, lo cierto es que podemos encontrar fórmulas que imitan con alta precisión otros materiales como el cemento, el vinilo o el granito. Esto significa que, con independencia de cuál sea el concepto que desees proyectar en tu hogar, el suelo laminado puede convertirse en un recurso efectivo.

Gracias a su versatilidad, es posible integrar soluciones cromáticas casi infinitas, así como texturas o propuestas basadas en el uso de patrones y motivos repetitivos. La diversidad de propuestas que puedes encontrar en el mercado y la libertad de customización pueden transformarse en recursos clave a la hora de trazar una estrategia decorativa adaptada al entorno y a tus expectativas.

Proporciona un extra de calidez y confort

Los suelos laminados pueden propiciar un extra de calidez y confort en las instalaciones de cualquier hogar. Renunciar a una alternativa cerámica por una propuesta emulando la madera, por ejemplo, no sólo agregará un matiz más acogedor sino que también se traducirá en un espacio más confortable. Caminar descalzo por ejemplo ya no se traducirá en una sensación incómoda durante los meses más fríos. De hecho, incluso es posible instalarlo de forma global en todas las estancias. Si optas por una solución hidrófuga, es decir, apta para los rincones más húmedos como, por ejemplo, el baño o la cocina la sensación de comodidad será extensible a cualquier punto del hogar.

Bastará con echar un vistazo a las alternativas disponibles en el catálogo de cualquier proveedor especializado para ver cuál es el diseño o la imagen que mejor se adapta a tus preferencias. Por ejemplo, las alternativas en color roble clásico proporcionan grandes resultados.

Procesos de instalación intuitivos

Aunque sus impresionantes acabados pueden generar la impresión de requerir de instalaciones complejas, en realidad no es así. Uno de sus principales puntos fuertes es su accesibilidad a todo tipo de propietarios y perfiles. El procedimiento es realmente sencillo e, incluso, puede llevarse a cabo a nivel particular. Su compatibilidad con todo tipo de suelos hace que su integración sea relativamente sencilla sobre una gran variedad de superficies. En realidad, los requisitos se reducen a que el suelo esté limpio, seco y (muy importante) correctamente nivelado. Esto también presenta la ventaja de que a la hora de hacer reformas o retirarlo, el procedimiento es igualmente sencillo y no genera ningún tipo de desperfecto sobre el suelo original en el que se ha instalado.

No requiere de un mantenimiento muy exigente

A pesar de que algunos materiales como la madera proporcionan una gran presencia, también están sujetos a otros inconvenientes. Una de sus principales desventajas es que se trata de alternativas altamente exigentes desde el punto de vista del mantenimiento. No sólo requieren grandes cuidados sino que además son altamente sensibles ante agentes externos como la humedad. Además, al tratarse de un material altamente poroso absorbe con gran rapidez todo tipo de residuos lo que, a la larga, puede originar problemas. En el caso de los suelos laminados (por ejemplo, el parquet) este tipo de limitaciones desaparecen. No sólo son muy fáciles de conservar y mantener, sino que los procesos de limpieza son sencillos y se limitan a un cepillo de barrer común y una fregona.

Estas ventajas van vinculadas al mismo tiempo a una gran durabilidad. Por ejemplo, en el mercado es posible acceder a propuestas altamente resistentes a la humedad.

Alta durabilidad

Si estás llevando a cabo una reforma y buscas una solución duradera y resistente el suelo laminado es una buena opción. De hecho, su grado de resistencia queda graduado en diferentes niveles que reflejan su resistencia al proceso de desgaste natural. En un establecimiento especializado podrás acceder a modelos que van desde la categoría AC1 hasta la AC6, es decir, de menor a mayor resistencia. Optar por las propuestas más resistentes puede ser una opción especialmente recomendable para revestir los suelos de zonas altamente transitadas como, por ejemplo, un local comercial.

Asequibilidad

Probablemente ya has podido comprobar que, en comparación con otro tipo de materiales, los suelos laminados se posicionan como la solución más asequible del mercado. Junto a su durabilidad o su versatilidad, también destaca especialmente la amplia gama de precios que existen en el mercado siendo generalmente bastante accesibles a todos los bolsillos.

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