Las tareas domésticas son un verdadero quebradero de cabeza para hombres y mujeres. A casi nadie le gusta fregar los platos, barrer o planchar. Esta última es la labor doméstica más odiada por la mayoría de las personas, ya que enfrentarse a una montaña de ropa arrugada nos da mucha pereza. Aunque muchos pagarían por no hacerlo, también hay que reconocer que odiamos aún más vestir ropa arrugada y sin planchar.  La ropa libre de arrugas ha sido siempre un símbolo de refinamiento, pulcritud y categoría social. De hecho, en el siglo IV a.C., los antiguos griegos ya consideraban la ropa sin arrugas como un signo externo de refinamiento e importancia social, por eso usaban una barra de hierro cilíndrica calentada que se pasaba sobre las prendas de lino para marcar los pliegues.

El 6 de junio de 1882, el matemático estadounidense Henry Seely White inventó la plancha eléctrica. A pesar de ser una gran revolución, se trataba de un modelo poco práctico.  En 1906, Earl Richardson fabricó un modelo, al que llamó precisamente “plancha”, verdaderamente útil para que llega a los hogares. En 1926, las primeras planchas de vapor aparecieron por primera vez en el mercado. Casi 100 años después, la plancha se ha convertido en un electrodoméstico imprescindible en cualquier casa. Además, con aparatos tan novedosos como el centro de planchado se puede ahorrar tiempo y dejar la ropa como recién salida de la tintorería, consiguiendo un planchado profesional en el hogar.

Un centro de planchado, también conocido como estación de vapor o estación de planchado al vapor, está formado por una plancha de ropa y un generador independiente de vapor. Al contar con un depósito de agua separado de la unidad de planchado, el centro de planchado es capaz de convertir una mayor cantidad de agua en vapor que una plancha de ropa convencional, por lo que podrás planchar grandes cantidades de ropa. Hace años era impensable disponer de este tipo de electrodomésticos para conseguir un planchado profesional en el hogar y dejar la ropa como recién salida de la tintorería. Con ello, puedes eliminar las arrugas de la ropa de una forma rápida, cómoda y con el mínimo esfuerzo. De hecho, las arrugas desaparecen con una única pasada, debido a la cantidad de valor y la frecuencia que emite el centro de planchado. Además, también dejan los tejidos completamente secos.

Los centros de planchado cuentan con múltiples ventajas respecto a las planchas de ropa convencionales. Además de conseguir un planchado profesional, este aparatado alcanza mayores temperaturas en menor tiempo, por lo que podrás ahorrar tiempo y planchar de forma más rápida. Unas mayores temperaturas que ayudan a eliminar todo tipo de bacterias y virus de la ropa. También facilita la eliminación de arrugas, especialmente porque el centro de planchado genera un flujo constante de vapor. Un sistema de vapor que está más optimizado que las planchas tradicionales, lo que supone un ahorro considerable de agua. Unos aspectos que convierten al centro de planchado en el mejor aliado para un planchado profesional en casa.

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